EL EDITORIAL. ¿QUIÉN TIENE TANTO PODER COMO PARA FRENAR A PUIGDEMONT 55 MINUTOS ANTES DEL PLENO?

 

COMUNuestro Editorial no puede ser otro. Volvemos otra vez al maremágnum de la política catalana.

En lo que se refiere a la respuesta del Gobierno de Rajoy: que si se ha declarado la independencia, que si no hay independencia; que si dígame usted, que si no me lo diga o dígamelo luego o dígamelo más tarde; que si tiene varios días para decírmelo, que si dos semanas, que si tres semanas…

Y ya en referencia al Pleno de ayer en el Parlament catalán, pues... Vamos a ver, a nosotros nos ha llamado la atención una cosa en todo este maremágnum que hemos seguido muy de cerca. Nos dimos unos días sin comentar al respecto (porque ya era demasiada intoxicación), pero ayer que habló el president Carles Puigdemont hemos estado conectados hasta bien entrada la madrugada, consultado diferentes medios informativos.

20171011 cataLo que nos llama la atención es un detalle. Resulta que han entrevistado a un miembro de la CUP (no podemos decir el nombre porque no los conocemos; no son políticos populares de cotidianeidad) pero lo que ha dicho tiene trazas de credibilidad, y esto ha sido que 55 minutos antes de la hora prevista para iniciar el Pleno del Parlament, se les comunicó que se iba a cambiar lo que ya habían acordado en días anteriores todos los partidos que apoyan la independencia (que son una mayoría): que diría sí a la independencia pero supeditada a un diálogo, etc. etc. etc. (y todas esas discusiones bizantinas que hay).

La periodista y el equipo de personas de la Sexta le preguntaron varias veces “Pero… ¿ustedes no sabían de ese cambio? ¿Ciertamente a ustedes les avisaron 55 minutos antes de hablar que va a haber ese cambio?”… “Sí. Nos pareció fatal pero…”.Y entonces le preguntan “¿Por qué cree usted que ha habido ese cambio?”, y entonces él dice que las presiones, la situación del país, las represalias del Gobierno de Rajoy…

Ante esa respuesta, a nosotros nos entra una duda especial: ¿quién llamó al señor Puigdemont para decirle que “recortara” esa declaración unilateral de independencia y la dejara en el suspense en la que está (en el que todo el mundo se debate, aunque no entendemos por qué tanto debate: si firmaron, si no firmaron, si dice que sí pero la suspende…). ¿Quién le hizo retroceder en algo que ya tenían todos pactado? Empezamos a repasar posibles personajes candidatos. Para que eso se decida, ¡en menos de una hora va a ser otra cosa la que se va a decir!

¿Una llamada de La Moncloa?... No creemos. No, porque suponemos que ha habido comunicación a lo largo de estas últimas jornadas (algo sobre lo que nunca se sabrá nada, claro). Alguien de La Moncloa, no.

¿Alguien de La Zarzuela?... No. El Rey se puso tajante con el artículo 155 de la Constitución por delante (“el 155”, parece el nombre de un revolver).

¿Quién tuvo esa influencia tan grande sobre el señor Puigdemont para que corrigiera, en un gen (porque esto es como un código genético), y cambiara radicalmente el panorama de la situación?

20171011 cata 2Cuando ayer lo escuchábamos en directo, Puigdemont hizo un recorrido bastante cínico y engañoso, y cuando llega al culmen del discurso, llega a decir que declara la independencia… pero le pide al Parlament que no lo apruebe todavía porque quiere establecer conversaciones. Y claro, del aplauso furibundo de su grupo de apoyo, se pasó a la sorpresa, que ya sabían sus correligionarios de la CUP (y no sabemos si los otros también) unos 55 minutos antes de iniciar la sesión. ¿Quién hizo cambiar lo que ya estaba pactado y escrito?

Nos gustaría saber. Tenemos derecho a “hipotetizar”, elucubrar, y creemos que tenemos derecho porque están los políticos jugando con nosotros, y creándonos esa división entre la comunidad hispanoparlante; esa tensión entre una zona del país y el resto del país… Y ahora esa disquisición entre que nadie sabe cómo aplicar o si se ha aplicado ya el artículo 155 (Rajoy no ha dicho “He aplicado el 155”. ¡No lo ha dicho!, pero… ha dejado entender, entrever… La respuesta de Rajoy ha sido muy parecida –y muy gallega- a lo dicho por Puigdemont: sí y no, y no y sí).

Volvemos a la pregunta (quizás muy descabellada, pero es que aquí ya cabe todo) en el sentido de decir ¿Quién tiene la fuerza para modificar un acuerdo que ya se había establecido? Sobre todo, además, con los más beligerantes, que son los de la CUP. ¿Quién tiene fuerza para cambiar la voluntad, en este caso, del grupo de Puigdemont? Y aquí ya viene la especulación, ¿Es una fuerza de aquí de España?... ¿O es una fuerza de fuera? No es la primera vez que una llamada telefónica pone en marcha todo un correlato de acontecimientos de un país a otro. No es la primera vez. Sin duda, muchas veces el árbol no nos deja ver el bosque.

20171011 cata 5Ahora mismo, por esa especulación fantasiosa, nosotros nos inclinamos a pensar que “alguien” con especial poder, muy especial poder sobre todo lo que pueda pasar en España, ha influido decididamente para que, en base a sus consejeros o quienes sean, haga cambiar, 55 minutos antes, lo que se iba a decir. Nosotros no creemos que sea alguna fuerza de España. ¡En absoluto!

Éste es un nuevo elemento, ¡por si hubiera pocos! Pero los que hay en discusión son muy rocambolescos. Ahora están en pleno debate en el Parlamento, ya ha habido Consejo de Ministros Extraordinario, etc. Rajoy le ha preguntado a Puigdemont “Pero… ¿Usted ha declarado la independencia, o no la ha declarado? Si la ha declarado, entonces haremos una cosa; y si no la ha declarado, haremos otra”… En fin, como en un diálogo de besugos…

¿Podría ser que hay algo de esto que les hemos dicho? ¿Podría ser que algún día lo supiéramos?... ¡Difícilmente! Salvo que algún medio de información importante y significativo lanzara esta hipótesis. Nosotros somos tan chicos que no somos considerados como algo a tener en cuenta. Pero, como personas, tenemos el deber y el derecho, no solamente a opinar, sino a crear nuestra consciencia de qué es lo que está pasando y por qué está pasando esto. ¿Qué intereses hay para modificar un acuerdo muy claro, y que estaba muy decidido, a falta de 55 minutos?

Este es nuestro Editorial. Nosotros pensamos que ese “alguien” no es una fuerza de aquí de España. Lo dejamos así, en ‘stand-by’.

Aprovechamos, dado el tema, que Sir Julian y el señor Juan Carlos, nos digan brevemente qué piensan sobre esto.

Juan Carlos: La verdad es que la hipótesis que nos plantea Sir Julian está ahí. Le garantizaría poder seguir estando en el Govern (porque podría contar con sus votos y salir de la alianza con la CUP), pero… ¿por qué la CUP acepta? Cuando resulta que a la CUP le encanta (por eso son antisistema, ellos lo tienen claro), ¿por qué firman?... ¿Y por qué firman después? Porque el documento finalmente se firmó (por los representantes de Junts pel Sí y la CUP). No creemos que le den agua a su opositor que le puede robar votos (Pablo Iglesias)…

Verdaderamente me ha abierto un sinfín de posibilidades. Como que realmente alguien que sí tiene poder (sea quien sea) es capaz de cuadrarlos a todos. Con algún plan, con un tiempo para hacer algo… No sabemos. No sabemos si al final volveremos a aquella propuesta del Estado Libre Asociado que ya hemos escuchado de los vascos. No sé. Según lo expuesto anteriormente, se me ocurre pensar: ¿No habrá alguien en Oslo, reunidas las partes y que estén llegando a acuerdos? (Como nos pasó con los israelitas, que mientras se seguían dando bofetadas, allí estaban. Y no nos enteramos hasta que ellos quisieron, cuando ya estaba hecha la cosa).

Sí es significativo, y eso hay que reconocer que con la teoría anterior me ha dejado fuera de juego (pero muy interesantemente). Porque si me pongo a reflexionar, no hay en España alguien que tenga esa fuerza. Porque no vale decir “Ha sido la Caixa”, “Ha sido Planeta”, “Ha sido…”. Todos se han ido, y siguen yéndose. Tiene que ser un poder real, muy real, que lo puedan sentir (como cuando alguien te toca en el hombro y te dice algo).

Porque lo demás (los juegos con el señor Iglesias y los apoyos y demás) eso han podido estar hablándolo y negociándolo durante todo el tiempo, y no tenían que haber esperado a asustar a los de la CUP 55 minutos antes del Pleno.

Ese tiempo que estuvimos esperando, que se paró todo. Que una hora después entraron, y que al final entraron los de la CUP… Pero, claro, el problema no es que hubieran apretado… Porque, por ejemplo, podemos pensar que Puigdemont llegó a un acuerdo diciendo “Bueno, así aseguro los dos años más que me quedan de mandato con los votos de Podemos, y vamos a seguir viendo la matraca. Y estamos entre trileros, porque me da la sensación de que el señor Puigdemont y el señor Rajoy están jugando a ver quién es el último que tiene que levantar… Es que se le ve a la carta, y ya no puede dar para atrás: “Lo declaro, pero me voy”, y el otro “¿La has declarado, o no?”… Como que los dos saben jugar a ese juego de no hacerte, pero… ¿quién tiene el poder como para hacer que también la CUP?... Porque cuando tuvieron al señor Mas, que al final se lo cargaron y pusieron a Puigdemont, lo que hubiera dado de votos y de situación decir: “Pues no lo firmamos”. Y hubieran quedado, dentro de su electorado (que una cosa es lo que pensemos desde otras posiciones y otras situaciones) hubiera sido, bueno, para que la gente hubiera… ardido Troya… ¡Que es lo que les gusta! Me refiero en el sentido… porque lo que quieren es acabar con esto (el Régimen del 78 y todas esas vainas que sabemos).

Y no ubico en España, ni siquiera en el poder económico, ni… No, no… Tiene que ser algo muy de… muy de alto vuelo.

J.L.P. ¡Gracias! Y hasta ahí nuestro Editorial de hoy. De nuevo con Catalunya como testigo.

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