EL EDITORIAL: Si ahora no vuelve Puigdemont es porque no quiere responder por rebelión

 

COMUEl Editorial no puede ser otro que la sorpresa –hasta cierto punto pero sorpresa- de que el Tribunal Supremo español (TS), de manos del juez Pablo Llarena, acaba de retirar la orden de detención europea contra el señor Puigdemont y los ex consejeros. Con lo cual, si -tal como les habíamos dicho- Puigdemont estaba “preso” en Bélgica (tenía que presentarse cada ‘x’ días en el juzgado y no podía salir del país. ¡Es una forma de estar preso!), pues ya no lo está o están. Allí ya no está preso.

Por lo tanto, la comparecencia de Puigdemont el día 14 no hace falta que la haga. El juez no tiene motivo para llamarle a declarar. La euro-orden contra él y sus ex consejeros ya no existe; el Gobierno español ha acordado retirar las órdenes europeas e internacionales de detención dictadas contra Carles Puigdemont, Antonio Comín, Lluís Puig, Meritxell Serret, y Clara Ponsatí. ¡La euro-orden!

La intención del magistrado instructor es evitar que la Justicia belga pueda poner condiciones a la hora de entregar a los ex miembros del Govern huidos, a quienes la jueza de la Audiencia Nacional, Carmen Lamela, imputó cinco delitos cuando dictó las citadas órdenes de detención: rebelión, sedición, malversación, prevaricación y desobediencia.

20171205 cata 2Lo que no ha retirado el Gobierno de España es la orden nacional para comparecer (el señor Puigdemont y de los cuatro que están con él) por actos de sedición y rebelión. Si vuelven a España será interrogados a propósito de esos cargos, y correrán la suerte que considere oportuna el juez (prisión con fianza, prisión sin fianza…). Es decir, los cinco dejan de estar en búsqueda y captura en Europa, pero si regresa a España serán detenidos para responder por rebelión.

La decisión del magistrado es, pese a su apariencia, una mala noticia para el ex president, que ve cómo desaparece la opción de aprovechar el funcionamiento de las órdenes europeas de detención y entrega para eludir en última instancia una acusación por rebelión en España.

De momento, aquí en España, tenemos en prisión a Junqueras, los Jordis, y a Joaquim Forn, (éste último, ex conseller d’Interior, pide que se le tome declaración “en toda regla” y con la mayor celeridad posible; dice que dirá todo lo que quieran, pero… que quiere salir de la cárcel). El resto de los ex consellers detenidos ya salieron de prisión pagando una fianza de 100.000 euros cada uno.

Esta es la noticia de las noticias, y cada cual piensa una cosa sobre el asunto. Parece ser que, en apariencia, al Gobierno no le ha gustado esa decisión del señor Llarena (magistrado del Supremo) porque parece que se pierde presión, se pierde pistón… Nosotros creemos –desde el punto de vista general- es una medida bastante inteligente. Porque por una parte rebaja la presión de la aplicación del 155 más allá de nuestras fronteras (era una ‘euro-orden’ de detención. Pero, por otra parte, al no ser ya un objeto de persecución, tiene menos pábulo el señor Puigdemont y compañía. Y al estar en esas circunstancias y condiciones, es evidente que ya, la prensa, “desprensa”, o lo que sea, va a estar muy poco interesada en ver qué pasa con Cataluña. De hecho, hasta hace poco, era la primera preocupación del español; ahora, según encuestas, ha pasado a ser la cuarta preocupación.

20171205 cataCon esto nos quieren decir que estamos bajando la presión. Y creemos que esto va a quedar como un asunto interno español, que es lo que nos hace pensar que esta decisión ha sido muy inteligente por parte del Supremo. Un asunto interno. El señor Puigdemont tiene algo pendiente con la Justicia española; nada más. Antes se había dado una orden pero, ahora se ha rectificado (dicen que rectificar es de sabios, ¿no?) y se retira la orden de caza y captura. Y al hacerlo, ahora ese señor tiene un asunto pendiente con la justicia (como cualquier otro que cometa un delito en un país, y si dicho delito no es internacional, o mundialmente asumido, pues puede vivir en otros países donde aquello que haya hecho no sea delito).

En consecuencia, el señor Puigdemont está libre -y los cuatro ex consellers también- pero… si vuelven a España (que, en teoría, deberían). Puigdemont es candidato en las elecciones del 21-D, y ha dicho que en estas elecciones hay que comportarse como en el 1-O. por lo tanto, lo lógico es que vengan, pero… al venir, la Justicia española le interrogará sobre las acusaciones que hay sobre él.

¡Ya veríamos! Pero ya quedaría como un asunto interno. Por lo tanto, toda la propaganda mundialista que pretendían los independentistas se ha disuelto. Ya no hay noticia salvo la de hoy, que muestra a un Gobierno flexible, a un Gobierno con rectificación, y eso da una imagen muy interesante, de cara –además- a los indecisos, a las personas que no pensaban votar y ahora sí piensan hacerlo; ahora con más motivo. Ahora, el señor Puigdemont es un huido de la justicia española. Pero, la Justicia española no le reclama.

¡Ahí está! La diferencia es bastante importante. Ahora veremos cómo arregla el asunto. De momento tendrá que despedir a su famoso abogado (que también defiende a miembros del grupo ETA), que le habrá costado una fortuna, y ahora se ha quedado “sin trabajo”… Pero, bueno, ha hecho lo que ha podido (es decir, nada). Pero por hacer nada, solo en papeles, tiene que haber cobrado una fortuna.

El señor Puigdemont puede ir donde quiera, incluso puede venir a España, no hay ningún problema, pero… aquí tiene una causa pendiente. Está por dilucidar qué rumbo tomará.

De momento nos da un respiro a todos.

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