EDITORIAL: A PROPÓSITO DE PEDERASTAS, JUECES, Y LA IGLESIA CATÓLICA

 

201701 COMUNEl Editorial  hoy se centra en la decisión de los magistrados a propósito de dos casos de pederastia, y también en un libro publicado sobre la Iglesia Católica en relación a este tema.

En uno de los casos de pederastia aparecidos en la prensa, se nos dice que Rafael Prado, de 45 años de edad (que fue trabajador del Samur Social y monitor de campamentos infantiles), que está en prisión desde 2012, había sido juzgado y condenado por la Audiencia Provincial de León a diversas penas que sumaban 46 años de prisión. Pues bien, la Sala II del Tribunal Superior de Justicia ha elevado dicha condena a 136 años, algo difícil de completar, pero… (Permitamos esta licencia jocosa; nada más). Lo cierto es que ha sido condenado por abusar sexualmente de 16 menores (12 de ellos de forma continuada), y por grabar con una cámara los tocamientos a los que les sometía por las noches cuando estaban dormidos, durante campamentos de verano de 2011 y 2012 en las provincias de León y Cáceres. Y a ello se le suma la condena por las grabaciones con cámara oculta que hizo en los vestuarios de una piscina cuando era monitor de natación de un club deportivo en Madrid (para obtener imágenes de personas desnudas, muchas de ellas menores de edad).

Lo llamativo de la  noticia es la decisión de los jueces de elevar la condena de 46 años (que tampoco podría llegar a cumplir... Son estas típicas condenas extrañas) a 136 años (se la triplicaron), y ello nos hace pensar que pasará un tiempo prolongado en prisión. Esto es muy reseñable, más, por sí solo, sería insuficiente para argumentar El Editorial, pero resulta que hay otro caso aparecido también hoy en la prensa que nos dice que la Fiscalía Provincial de Madrid ha solicitado un total de 71 años de prisión por 13 delitos continuados de abusos sexuales a menores, para un profesor del Colegio Vallmont de Villanueva del Pardillo (Madrid), Carlos Ruiz Idígoras, en prisión desde febrero de 2016. Este hombre, en su doble condición de tutor y profesor de 3º y 4º de Primaria, entre los años 2010 y 2015 aprovechó la confianza y admiración de los menores para realizar sus abusos de forma sistemática (llamando a los niños a su presencia, o en recreos, etc). El juicio comenzará el 24 de enero en la Audiencia Provincial.

En estos dos casos nos llama la atención el... no diríamos que “cambio de actitud de los jueces”, pero en otros casos de pederastia no habían actuado con tanta contundencia. En estos dos que salen hoy a la luz pública las penas son llamativas, y ello nos hace pensar que van a cambiar las actitudes ante estos delitos (ya sean pornográficos en algunos casos –por posesión de material pedófilo-, o ya sean pornográficos y además realización de abusos de menores). De cualquier forma, nos satisface, no las penas (la cárcel no nos puede satisfacer a ninguno), no; nos satisface que se corrijan, que se hagan responsables, y que se tome a los responsables con el rigor que se precisa ante un abuso tan significativo como el que desarrollan aprovechando su poder y su posición (como es el caso de los profesores, los monitores de campamentos... Todo el grupo de los trabajadores sociales en el área de la educación con la infancia). Los menores están sometidos a esa posibilidad y, en consecuencia, se tiene que tener muy a valorar esta circunstancia.

Y en tercer lugar, y en este orden de cosas, que no se olvide resaltar en este Editorial que acaba de publicarse un libro polémico -muy polémico- en Italia (‘Lujuria’, del italiano Emiliano Fittipaldi) en el que se denuncian los abusos sexuales contra menores cometidos por sacerdotes de la Iglesia Católica, así como el sistema puesto en marcha por El Vaticano (y aún en vigor, a juicio del autor de este ensayo) para encubrir los casos de pederastia.

En este libro se señala, entre otras cosas, al arzobispo de Grabada, Francisco Javier Martínez Fernández, como encubridor (ya que se ha negado en repetidas ocasiones a colaborar con la Justicia española) en la investigación de 10 sacerdotes y dos seglares acusados de abusos sexuales a menores. Así mismo, el autor enumera a hombres de confianza del Papa Francisco que simplemente miraron hacia otro lado cuando religiosos pedófilos abusaban de menores. Tal es el caso del cardenal Domenico Calcagno (actualmente presidente del APSA, el ente que administra todos los bienes financieros e inmobiliarios de la Santa Sede); o el cardenal Godfried Danneels (que fue uno de los grandes patrocinadores de Jorge Mario Bergoblio en el cónclave que lo escogió como pontífice).

Fittipaldi documenta de forma exhaustiva cómo la práctica habitual que ha tenido -y sigue teniendo- El Vaticano de trasladar a “conocidos abusadores sexuales de menores” de una parroquia a otra, de una parte del país a otra, o de un país a otro, ha sido demostrada por muchas comisiones de investigación nacionales e internacionales. Por lo tanto, el autor concluye diciendo que "Francisco no está defendiendo directamente a los pedófilos, pero no hizo nada para contrarrestar el fenómeno de la pedofilia”.

Es un texto muy, muy documentado. Fittipaldi es periodista del semanario L'Espresso, y ya en 2015 había puesto contra las cuerdas a la Santa Sede con otro libro titulado 'Avaricia', en el que revelaba varios escándalos económicos del Estado Vaticano, y que dio lugar al escándalo ‘Vatileaks2’, nombre con el que se conoce al caso de robo y publicación de documentos del Vaticano, por el que Fittipaldi fue juzgado y bsuelto en julio de 2016. Este hombre ha seguido investigando y aportando datos, y la verdad es que la Iglesia queda en una posición muy difícil de mantener.  Bergoglio, el Papa Paco, dijo y prometió que haría, pero... De momento no ha hecho lo necesario, por lo menos lo que se debe hacer, en cuanto a impedir (no a trasladar, no a disculpar) que esto sea un caldo de cultivo a través de los sacerdotes. Francisco creó la Pontificia Comisión para la Protección de los Menores para intentar erradicar los crímenes y destituir a los victimarios. No obstante, hasta la fecha siguen saliendo a la luz algunos casos de impunidad, corrupción y encubrimiento. Tal es el caso del cardenal australiano George Pell, quien fue nombrado por el papa Francisco como encargado de reformar las finanzas de la Iglesia, y que ha permanecido en esa posición a pesar de las dudas sobre si él protegió a los abusadores en serie en su arquidiócesis en Australia, y que él mismo fue interrogado en el 2016 por las autoridades de su país en Roma para que esclareciera las acusaciones presentadas en su contra por abuso sexual (entre 1976 y 2001).

Esta es nuestra referencia para que ustedes no se olviden de que esta actitud, que cada vez se hace más beligerante y más tolerante, es un motivo de preocupación de cara al desarrollo de un futuro adulto humano cuando es trasgredido en su evolución de forma traumática por las manipulaciones, por el miedo, y por la confianza (de la que se abusa) y, en consecuencia, genera estos conflictos.

Y hasta aquí nuestro Editorial sobre estas tres circunstancias que coinciden en el mismo día.

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