LA INDUSTRIA, LA MADRE DE TODAS LAS CIENCIAS

 

20181009 ciencia 3Se dice que existe una mano invisible en la industria de la ciencia. Así nos lo presenta el diario El Mundo:

“La mano invisible de la industria en la ciencia”.

¡La industria de la ciencia!

“A veces, lo más importante de un artículo científico está justo al final; en la letra pequeña, en esa última diapositiva que nadie mira en los congresos. Es ahí donde los autores declaran sus conflictos de interés, donde se señala quién y cómo se ha financiado la investigación. Esa información es fundamental para interpretar las conclusiones del trabajo y averiguar hasta qué punto pueden estar influenciadas, pero a menudo pasa desapercibida, como un mero trámite al que no hay que prestar demasiada atención”.

Afinan bien en este artículo.

“Hace unas semanas, sin embargo, esa letra pequeña se convirtió en grandes titulares protagonizados por Josep Baselga, uno de los oncólogos españoles con más prestigio internacional, que tuvo que renunciar a su puesto como director médico del Memorial Sloan Kettering Cancer Center de Nueva York después de que se hiciera público que había omitido sus vínculos financieros con distintas empresas farmacéuticas.

El escándalo, que se ha dejado oír en todo el mundo, no sólo ha supuesto un varapalo para la reputación del reconocido investigador, sino que también ha colocado el foco sobre un debate que suele permanecer en la sombra: el de los lazos que unen a la investigación biomédica con muchas empresas. ¿Son estas relaciones transparentes? ¿Afectan a los resultados de los estudios? ¿Deben vigilarse más?”.

20181009 ciencia 2Ya era hora de que alguien pusiera un punto. Nosotros lo hemos denunciado muchas veces pero ahora salen a la palestra unas preguntas obvias.

“Tras la renuncia de Baselga -que sostiene que sus vínculos no han influido de ninguna manera en sus decisiones como científico y que no haberlos declarado se debió a una «inconsistencia» y no a ningún interés espurio-, varios científicos e instituciones se han pronunciado -no todos públicamente- tanto en defensa del oncólogo como de la integridad de la investigación, que también se ha visto en el ojo del huracán.

“Cualquier científico de cierto nivel tiene relaciones con la industria, no es algo exclusivo de Baselga. Las empresas financian estudios, solicitan asesoramiento, pagan congresos... El problema aquí no está en esas relaciones, que son habituales, sino en no declararlas”, resume un investigador que no quiere entrar públicamente en el debate. Como él, otros tres científicos de primer nivel no han querido comentar abiertamente un asunto que consideran espinoso”.

“Josep Tabernero, jefe del servicio de Oncología Médica del Hospital Vall d'Hebron de Barcelona, sí subrayaba hace unos días en las páginas de este diario que el error cometido por Baselga no debe empañar el conjunto de su trayectoria como médico e investigador ni hacer que se ponga en duda «el valor del trabajo de los investigadores para el beneficio de los pacientes»”.

En fin, comprenderán ustedes que está demostrado que:

“Los estudios que reciben financiación son más proclives a arrojar resultados favorables a las compañías que les apoyan”.

No descubrimos nada nuevo.

“El principal problema en este ámbito es que tanto en la investigación como en la formación de los profesionales, las empresas cumplen un papel cada vez más preponderante.

Según los datos del Primer informe sobre la investigación e innovación en cáncer en España, presentado el pasado mes de septiembre, en nuestro país un 76% de los ensayos clínicos relacionados con la oncología están patrocinados por la industria (farmacéutica), un porcentaje que se sitúa en el 49% en Francia y alcanza el 65% en Reino Unido”.

¿Qué pasa con España?... ¡El 76%! ¿Tendrán algún interés luego esas industrias que financian los ensayos clínicos, para sus fármacos investigados sean declarados aptos?... ¡Es fuerte! Nos quieren hacer ver lo blanco, negro. Fíjense qué proporciones: en España el 76% de los ensayos clínicos en oncología –solo en oncología- están relacionados con patrocinadores de la industria farmacéutica. En Francia es el 49% (baja ostensiblemente), y en el Reino Unido sube hasta un 65%.

“En la misma línea, un trabajo observacional publicado en The British Medical Journal esta misma semana ponía en duda que en la investigación financiada por empresas se aclare siempre de forma adecuada cuál es el papel cumplido por la entidad financiadora a la hora de diseñar la investigación o analizar los resultados obtenidos, algo clave para garantizar su independencia. «Es la industria, y no las instituciones, quien está fijando la agenda, quien está marcando qué se investiga y cómo es la actualización de los profesionales», subraya Ildefonso Hernández -especialista en Salud Pública que ha estudiado a fondo el tema- que lamenta que «hoy por hoy nadie se esté preocupando en que haya una mayor imparcialidad e independencia en la generación del conocimiento y su aplicación a la práctica».

20181009 cienciaEsto es muy serio: “Es la industria, y no las instituciones, quien está fijando la agenda, quien está marcando qué se investiga y cómo es la actualización de los profesionales”.

Por su parte, Fernando Carballo, presidente de la Federación de Asociaciones Científico Médicas Españolas (FACME), cree que «es necesario mejorar la transparencia, la responsabilidad y la rendición de cuentas en cuanto a los conflictos de intereses».

A día de hoy, señala, la declaración de las relaciones con la industria se limita en muchos casos a la letra pequeña de un artículo científico o a la última diapositiva que se pasa rápidamente durante una presentación en un congreso”.

Está claro que… esto es bastante vergonzoso y francamente impresentable.

“En España, no hay ninguna ley que obligue a las compañías a detallar qué fondos destinan a la ciencia o los facultativos, aunque desde el año pasado la patronal española de laboratorios, Farmaindustria, informa de forma voluntaria de los pagos que realiza a profesionales u organizaciones sanitarias en concepto de formación, congresos, asesorías y, sin entrar en detalles, a proyectos de investigación.

“La realidad es que la declaración de los conflictos de intereses no se produce en muchos casos, tal y como puso de manifiesto un reciente estudio publicado en Jama Oncology. Según sus datos, obtenidos tras analizar 43 publicaciones sobre el cáncer realizadas por 344 investigadores en revistas de prestigio, un tercio de los profesionales no informa adecuadamente de sus relaciones con la industria”.

En fin, estamos vendidos. Esta situación nos parece grave, pero ya la situación se declara incompetente.

Novedades

Esta semana...

2018-10-22 Impresiones Hoy

2018-10-22 Publicaciones Neijing

2018-10-22 Cinema Tian

2018-10-20 FlamenJazz

Ver más programas

PRÓXIMOS PROGRAMAS

EL CHIVATASO
24-10-2018 18:00
COMUNICACIONES TIAN
24-10-2018 19:00
QI GONG
25-10-2018 18:00

TWITTER J.L.P.