EL EDITORIAL. Antibióticos: el problema es el combate

 

COMUNICAEl Editorial hoy es a propósito de la siguiente noticia que aparece en el diario El País:

“Las resistencias a los antibióticos causan 33.000 muertes al año en Europa. El impacto sobre la población de este problema de salud pública es similar al de la gripe, la tuberculosis y el sida juntos. Más de 33.000 europeos mueren cada año por infecciones causadas por bacterias que han desarrollado resistencias a los antibióticos”.

Paremos aquí un momento.

¿Por qué ocurre esto?... Es muy fácil echarle la culpa a las bacterias porque han aparecido las súper bacterias, pero… paremos un momento. ¿Qué hace la vida cuándo se ve amenazada? Se defiende, ¿no? Pues eso es lo que hacen exactamente las bacterias: defenderse. Si ante una infección bacteriana se aplica –como podríamos decir- el “matar con bombas un puñado de hormigas”, evidentemente tienen que buscar la forma de sobrevivir.

El planteamiento es completamente erróneo. Sí, erróneo porque se va a producir un súper antibiótico, pero… ya sabemos, y ya se sabe, que el uso y el abuso que se ha tenido y se tiene de los antibióticos colocan a estos productos como medicamentos cancerígenos (entre otras cosas). Es curioso, algo que pretende combatir una cosa (como pasa con la medicina corriente) genera otra.

20181107 anti 6El problema es el combate, señoras y señores. Las especies se desarrollan en base a un equilibrio y a una “endo-referencia” y “endo-‘biofeedback” complaciente. Si iniciamos un ataque siempre vamos a perder, más pronto o más tarde. Sí, podríamos sacar la cifra de personas que se “salvan” (entre comillas) gracias a los antibióticos. Pero el problema es que las súperbacterias se hacen cada vez más inmunes a los antibióticos, y lo hacen más deprisa que la investigación que lucha contra.

Mientras se siga produciendo ese parámetro de la medicina corriente de “lucha contra”, contra, contra… siempre –la llamada ‘enfermedad’- nos ganará la partida. Claro, porque es como la guerra entre un ejército regular y un ejército de guerrillas. ¿Podrá ganar alguna vez un ejército regular a una guerrilla? Nunca. Nunca, porque las guerrillas están dispersas y difuminadas por todos los sitios del territorio (un atentado aquí, mañana otro allá). Y como el ejército está organizado para atacar, tiene que desplazar sus hospitales, sus generales, etc. y… Bueno, véase Vietnam, véase Afganistán, etc.

Cualquier guerra de guerrillas nos demuestra que esa actitud guerrera que tiene el hombre (en este caso, bajo el epígrafe de esta noticia y nuestro Editorial) hacia la enfermedad es una prescripción equivocada. Y la comparación que hemos hecho nos parece perfecta: el ejército regular es el ejército del poder de la razón y de la lógica que diseña ‘algo’ para acabar con otro ‘algo’, cuando resulta que nuestras bacterias son nuestras principales aliadas en la salud (un tipo de bacterias).

20181107 antiEstablezcamos otras estrategias; convivamos de otras maneras; eliminemos las agresiones tan brutales al medioambiente. ¡Brutales! Vistamos con tejidos y sustancias adecuadas, tengamos una higiene correcta (no para sacar brillos a la piel), hagamos una alimentación equilibrada… En fin, tantas cosas que todos ustedes saben, pero no le declaremos la guerra a la vida.

El hombre sanador ha declarado la guerra a la vida, a la vida que está dentro de otra vida. Y corrientemente va transcurriendo esa actitud (que no solamente es en medicina, por supuesto; socialmente estamos en guerra permanente). Pero aquí la noticia y la conclusión es ésta y éste es nuestro comentario.

Pero sigamos con la noticia de prensa:

“Ese impacto sobre la salud de la población ya es parecido al que suman las tres principales enfermedades infecciosas: gripe, sida y tuberculosis. Esta es una de las principales conclusiones de una amplia investigación llevada a cabo por el Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades (ECDC, en sus siglas en inglés)".

Fíjense. Increíble cómo ha ido creciendo, creciendo, hasta que… ¡ahí está!

20181107 anti 5“El estudio, el mayor realizado hasta la fecha por esta institución, destaca que en un 39% de los casos las bacterias implicadas ya son inmunes a los antibióticos llamados de “última línea” como las colistinas y las carbapenemas. Esto, según el ECDC, dibuja un escenario “muy preocupante porque estos antibióticos son los últimos tratamientos disponibles”. “Cuando [estos fármacos] ya no son efectivos, es extremadamente difícil, y en muchos casos imposible, tratar estas infecciones”, defiende el organismo. El estudio sostiene que las causas de estas resistencias son debidas al mal uso de los antibióticos y a las insuficientes medidas de control y prevención de las infecciones.”

Es debido al “mal uso de los antibióticos”… Ya lo insinuábamos antes pero desde otra perspectiva.

Las infecciones se dan en la medida en que el huésped se dispone y se prepara y ofrecemos nuestro cuerpo equivocada y “maltratadamente”. Por eso aparecen las infecciones, sino no aparecen. Pero la guerra y el combate no es el mejor aliado para aliviar ninguna dolencia, ¡ninguna!, pero es difícil reconocerlo y es difícil buscar otra vía adaptativa, complaciente, inteligente (de cambio de hábitos, de costumbres, de identidades de consciencia) en la que no necesariamente se busque ‘algo’ que aniquile a otro ‘algo’. Esto es extremadamente serio.

“La investigación está basada en datos recogidos a lo largo de 2015 de una gran red de hospitales de la Unión Europea, además de Noruega e Islandia. Sobre esta información, mediante estimaciones matemáticas, los autores calculan que ese año hubo 670.000 infecciones causadas por bacterias “multirresistentes” a “consecuencia de las cuales” murieron 33.110 pacientes. Estas estimaciones tienen en cuenta proyecciones sobre la población total de los países estudiados y la mortalidad atribuida a cada una de las bacterias, entre muchas otras variables”.

“La novedad más destacable del trabajo es que calcula por primera vez en este tipo de estudios el número de años perdidos debido a enfermedad, discapacidad o muerte prematura (DALYs, en sus siglas en inglés). Esta medida revela grandes diferencias entre los países investigados. Si la media europea asciende a 170 años por cada 100.000 habitantes, Italia y Grecia se sitúan a la cabeza superando holgadamente los 400 años perdidos, mientras Noruega, Holanda, Estonia e Islandia se sitúan por debajo de los 40”.

“El hallazgo de 170 DALYs por cada 100.000 habitantes es similar a la suma del impacto sobre la población de las tres mayores enfermedades infecciosas, como son la gripe, la tuberculosis y el sida”, constata el estudio.

Los autores de la investigación destacan que casi dos de cada tres infecciones, un 63,5% del total, fueron “adquiridas en el sistema sanitario, principalmente hospitales, lo que ofrece un “amplio margen de mejora” mediante la aplicación de medidas de prevención y control en los centros sanitarios”.

20181107 anti 2En el sistema sanitario… Grave, ¿no? Ya decíamos esta noticia de otra forma.

“Las principales bacterias implicadas son viejas conocidas de los profesionales sanitarios, como el Acinetobacter spp, los Enterococos faecalis y faecium, la Klebsiella pneumoniae, el Staphylococcus aureus (MRSA) y el Streptococus pneumoniae. Se trata de patógenos muy comunes, sensibles inicialmente a todos los antibióticos, pero que en las últimas décadas han ido desarrollando inmunidad frente a varios tipos de antibióticos”.

¡Ahí está! Habrá que cambiar de estrategia porque llevan ventaja, y estos son viejos conocidos, es decir, conocen bien nuestros cuerpos. Ahí hay un reto y hay una llamada.

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