EL EDITORIAL. Israel,de lleno en la nueva normalidad: control para control del control

 

1 comunicacionesEn nuestro Editorial, como cabía esperar, el COVID-19 vuelve a ser protagonista. Esta vez en Israel, que tiene ya el sumun de los sumun con esta noticia que rescatamos del diario El País:

“Israel implanta el pase digital de acceso a gimnasios y espectáculos exclusivo para los vacunados.”

Bueno… ¡Estos se pasan!, (o no llegan).

Al principio, como ustedes recordarán con su hemeroteca mental, en Israel se preocuparon mucho porque en la primera fase de vacunación mucha gente se había contaminado (o sea, contrajeron la COVID), y se preocuparon mucho por ello. Después, por lo que quiera que sea, la cosa pasó (afortunadamente) y ahora parece que las cosas van… “y que bien”, (porque eso habrá que verlo). Pues, ante todo esto, ¡ni cien mil palabras más!, vean ustedes…

“La nueva fase de reapertura de la economía se pone en marcha con cerca de la mitad de la población inoculada con al menos una dosis.”

¡Ahí está!

20210222 israel“El centro de Jerusalén sonaba ayer a bullicio festivo, a pesar de que el domingo es precisamente el comienzo de la semana laborable en Oriente Próximo. Parecía volver al ajetreo cotidiano de un año atrás en la misma fecha, cuando Israel registró el primer caso confirmado de covid-19. Con otros 750.000 contagios desde entonces y más de 5.500 muertes (en un país con 9,2 millones de habitantes), la nueva normalidad se aproxima ahora a la vieja cotidianidad tras la reapertura de todos los comercios y la reanudación de clases en gran parte del sistema educativo. Pero el arranque de la penúltima etapa de la desescalada del tercer confinamiento general viene marcado en el Estado judío por nuevos privilegios, antaño corrientes, que solo podrán disfrutar quienes se hayan vacunado por partida doble.”

“Sin el código QR no se puede entrar”, avisaba con seriedad el director del gimnasio Lazuz (moverse, en hebreo) a los antiguos clientes que retornaban a la sala de entrenamientos después de siete meses de clausura. “Si me pilla el Ministerio de Sanidad me cae una multa de 1.000 shequels [unos 250 euros] por cabeza”. Ohad Yehuda, de 32 años, lleva desde entonces viviendo de la prestación por desempleo, al igual que los 18 empleados del centro. Gimnasios y piscinas han reabierto sus puertas, pero solo para quienes dispongan del llamado “pase verde”, […]”

20210222 israelPase verde, ¡ahí lo tienen!

“[…] Un flamante certificado digital que se puede descargar en el móvil una semana después de haber recibido la segunda dosis de la vacuna de Pzifer y BioNTech, la única inoculada hasta el momento en Israel.”

“Más de un tercio de los 9,2 millones de israelíes ha recibido ya ambas inyecciones, y cerca de la mitad ha sido inoculada con la primera. El código también se aplica a quienes, según su historial médico oficial, hayan superado la infección por coronavirus. El certificado digital de vacunación servirá además para acceder a partir de ahora a los hoteles, de momento solo para pernoctaciones, sin servicio de bar o restaurante.”

“Esperamos en las próximas horas al primer cliente desde abril del año pasado, cuando tuvimos que cerrar”, celebra el jefe de recepción del hotel Jeru Caps, Mahmud al Jurt, de 22 años, con la satisfacción de haber recuperado su puesto de trabajo. “Confiamos en alcanzar la plena ocupación a finales de marzo, coincidiendo con la Pascua judía [temporada alta en la Ciudad Santa]. Los datos de la aplicación quedan registrados en nuestro ordenador para que puedan ser consultados por las autoridades; no queremos exponernos a una sanción”, confiesa el joven palestino de Jerusalén.”

20210222 israel 2¡Pues ahí lo tienen!... El control, del control, del control, y del control… Tú tienes el control que tiene mi control que yo tengo, y gracias a todos esos controles puedo pasar a hacer abdominales, por ejemplo; o a la piscina…

¡Esto es la nueva normalidad! Y la está instaurando en este momento Israel con sus metodologías más punteras, y con un solo tipo de vacuna (que al principio creó preocupación, mucha preocupación, pero…  parece ser que ahora todos los efectos secundarios o terciarios (o como queramos llamarles) ya han desaparecido o son mínimos.

Por una parte, nos alegramos, pero por otra parte… nos parece que este racismo informático es descomunal. O sea, es que van a tener toda nuestra historia clínica, de vida, y de todo tipo, almacenada. Claro, porque en el código QR del que hablan en el artículo, no solamente viene si estás vacunado o no, sino que viene toda la historia clínica.

¡No es de fe! Así no se "guardan" los datos (como dicen). Sí, porque hay que guardar los datos. ¿Nos vamos a fiar de cómo guardan los datos (de la seguridad de esos datos) los centros e instituciones? ¡Por favor, por favor, por favor! ¿A quién quieren engañar!

Pero, así van y así se emiten. ¡Y así vamos! ¡Hacia la nueva normalidad del control, del control, del control! Este ha sido nuestro Editorial de hoy, a propósito de la vacunación en Israel y sus recursos biotecnológicos.

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