El voto del odio marca las elecciones presidenciales en Brasil
La polarización extrema entre el presidente izquierdista y el derechista Flávio Bolsonaro lleva a muchos votantes a elegir el mal menor
Brasil está en la recta final de unas elecciones presidenciales muy reñidas, pero el clima electoral está casi ausente de las calles de São Paulo, la ciudad más poblada. En la avenida Paulista, solo unos banderines con fotografías de candidatos recuerdan la cita con las urnas de este domingo, a la que están convocados casi 159 millones de brasileños. Flanqueados por grandes rascacielos, los paulistanos caminan entre vendedores ambulantes, oficinas, centros comerciales y culturales y muestran un entusiasmo por el día primaveral que desaparece al hablar de los comicios. Son
menos los que defienden con vehemencia el programa de su candidato que los que quieren impedir que gane el que odian.
El presidente, Luiz Inácio Lula da Silva, y su principal rival, Flávio Bolsonaro, tienen más imagen negativa que positiva, pero aun así están a la cabeza de los sondeos en un país partido en dos. Los intentos de otros candidatos por crecer en la enorme grieta entre ambos han fracasado: su intención de voto, sumada, ronda el 10%.
JLP Lo que a mí me parece mentira, de verdad, es que el pueblo brasileño dude entre elegir a Lula -un hombre de probadísima eficacia en el poder, de contactos mundiales reconocidos- y este otro. Si apenas sabe leer un discurso. Es un muchacho. Un joven que ha vivido la Dolce Vita con su padre. El padre está preso. ¿Cómo es posible que la población opte por esa posición? ¿Cómo es posible?
JC Se supone que lo que vota es al padre.
JLP A mí me sorprende muchísimo que esté tan justo esto. Cuando convocaron a las elecciones, yo pensé que iba a ganar Lula de calle. No, no. Parece ser que en la primera vuelta sí va a ganar. Pero no con suficiente mayoría. Y entonces tendrían que ir a la segunda, que es en este mismo mes. La primera votación es pasado mañana.
Y parece ser que Lula renunciado a un último debate televisivo. Pero de verdad que es impresionante ver cómo, en el peor de los casos, la veteranía, el conocimiento y el prestigio que tiene Lula es remarcable. Ya vimos lo que dio de sí el padre -Jair Bolsonaro- cuando mandó ¿Cómo fue el país?
JC Para abajo.